No tengo tiempo para Mindfulness en mi vida

En las sesiones orientativas, en las que explicamos cómo la práctica de Mindfulness reduce el estrés, nos encontramos con personas que se sienten muy agobiadas por diferentes causas:

  • ritmo de vida muy trepidante con dificultades para compatibilizar horarios laborales y familiares
  • situaciones vitales difíciles, enfermedad propia o de familiares cercanos, circunstancias laborales complicadas…

Hay personas que aún entendiendo los beneficios que la práctica de Mindfulness les podría aportar (reducción de estrés, aumento de resiliencia, regulación emocional) no ven que sea el momento para iniciarlo: “para mí, esto, ahora, es imposible”.

Se podría decir que, en este momento, se sienten bloqueadas por sus circunstancias, atascadas sin capacidad de tracción, por así decirlo, “embarradas”.

La metáfora del loto y el barro

El maestro de meditación Thich Nhat Hanh, posiblemente la persona que más libros ha escrito sobre Mindfulness, nos anima a la práctica de Mindfulness a través de la metáfora del barro y el loto. La flor del loto necesita del barro para crecer, la flor de loto no piensa “no quiero al barro”, la flor de loto no quiere deshacerse del barro, pues sin él moriría.

“Sin barro no hay loto”

De la misma manera, nosotros podemos encarar:

  • pensamientos, “no tengo tiempo”, “mi vida es muy complicada en este momento”, “soy demasiado nervioso”
  • emociones desagradables como la culpa, la vergüenza, …
  • sensaciones corporales dolorosas, lumbalgias, dolores de cabeza,

aceptándolos y apreciándolos como parte de nosotros mismos. Son, precisamente, el barro que nos permite desarrollarnos y crecer como personas hacia una vida más feliz y plena. Justo igual que la flor de loto.

Nuestra propuesta para estas personas que se sienten atascadas en el barro, es:

  • En primer lugar les invitamos a PARAR un momento, para poder tomar perspectiva y así poder reorientar su camino hacia su bienestar.
  • Acto seguido les animamos a que den un PRIMER PASO y se acerquen a la práctica del Mindfulness y observen, por ellos mismos, cómo se va desarrollando su experiencia.

La práctica del Mindfulness permite “reciclar” las situaciones de la vida cotidiana

Aún las más insatisfactorias y difíciles, logrando un doble resultado: primero, nos permite “transitarlas” con un menor nivel de sufrimiento (que no es poco); pero en segundo lugar, y a esto hace referencia el maestro Thich Nhat Hanh, nos permite convertirlas en un factor de crecimiento personal. Esas “agendas infernales” son excelentes oportunidades para ir desarrollando las cualidades del “aquí y el ahora” que terminan por hacer florecer una mente sana y feliz.

En contra de lo que pueda parecer a primera vista la práctica de Mindfulness no te “roba tiempo“ de tu ajetreada vida, pero sí que te proporciona una nueva forma de vivirla más plena y feliz.

Con la práctica de Mindfulness, haciéndote más consciente de cada momento, verás como en esa apretada agenda se van abriendo espacios, soplos de aire fresco, que te aportan una nueva manera, más saludable de relacionarte con tu día.

Estos son algunos comentarios que hemos recogido de personas, muy ocupadas, que se han iniciado en la práctica de Mindfulness:

“Después de una práctica de Mindfulness noto más energía.”

“Ya no me culpo por el poco tiempo que paso con mis hijos porque ahora este tiempo es de calidad”.

“Gracias al Mindfulness he aprendido a priorizar. Ahora tengo tiempo para muchas más cosas, entre ellas mis prácticas de Mindfulness”.

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