La importancia de la postura en la meditación sentada


Todas las personas que se sientan por primera vez a meditar se pelean con la postura. El objetivo de este post es dar unas indicaciones útiles para la postura de meditación sentada.

¿Por qué es tan importante la postura en la meditación? Porque hace aparecer de forma natural una mente calmada, desde donde poder observar los pensamientos y emociones que la mente crea sin quedar enganchados a ellos.

Me atrevería a decir, que todos los meditadores cometemos, al principio, el mismo error. Queremos conseguir una mente calmada sólo a través de la propia mente sin darle demasiada relevancia a la postura.

Cuando nos sentamos, pensamos “ahora me tengo que calmar”, “es el momento para cortar con estos pensamientos agobiantes”. El efecto inmediato es mayor agobio, nerviosismo, impaciencia y sentimientos de culpabilidad por no estar lográndolo YA

La mente y el cuerpo están íntimamente relacionados. De la mente surgen pensamientos y emociones y ambos afectan a la postura corporal.

Imagina una situación que te cree ansiedad. Ahora lleva la atención a tu cuerpo, posiblemente notarás las mandíbulas tensas, la respiración corta y acelerada, la barriga apretada…

De la misma manera la postura afecta el estado de la mente y desde una postura relajada podrás observar la misma situación que te creó ansiedad pero desde una base de calma.

Está demostrado que una correcta postura a la hora de hacer la meditación favorece un estado mental tranquilo, y desidentificado de los pensamientos y emociones que lo ocupan, posibilitando que surja la creatividad, la conexión social, alegría, la atención y rompiendo con el piloto automático.

Características de una correcta postura

Alineación

Pelvis por encima de las rodillas. Todo el peso del cuerpo recae sobre los isquiones (huesos que se localizan a la mitad de las nalgas), en lugar de sobre la zona lumbar.

Con esta sólida base, el resto de la parte superior del cuerpo se endereza de forma natural y la propia fuerza de gravedad de la Tierra lo mantiene en equilibrio.

Es importante no dejar caer la cabeza, sino mantener las cervicales alineadas con el resto de la columna.

Alineando las diferentes partes del cuerpo (pelvis, columna, cabeza), se consigue una postura equilibrada que sostiene el cuerpo a la vez que permite la relajación muscular.

Relajación

Aparece al ser consciente de que todo el peso del cuerpo es sostenido por la fuerza de gravedad de la Tierra.

Al desaparecer la tensión muscular, el número de pensamientos disminuye y la atención es captada por las sensaciones sutiles de soltura que recorren el cuerpo. Es como un masaje a nivel profundo.

Elasticidad

La postura de meditación no es rígida ni tiene una inmovilidad impuesta.

La postura correcta favorece la quietud del cuerpo. El cuerpo no se mueve porque no necesita reaccionar a cada sensación desagradable que aparezca en él como consecuencia de algún pensamiento o emoción.

La elasticidad tiene que ver con el movimiento interno del cuerpo.

La respiración es un ejemplo de este movimiento. Si el cuerpo no está rígido ni tenso, la respiración se alarga, se vuelve profunda y notamos cómo este movimiento tiene un efecto en todo el cuerpo y la mente.

Los beneficios de una correcta postura de meditación sentada son:

  • En la mente, una sensación de espaciosidad, porque los pensamientos repetitivos cesan. Aparece una mayor calma y claridad
  • En el cuerpo se produce un equilibrio entre una musculatura suelta y una energía/vitalidad. Así surge una atención alerta, alejada de cualquier sensación de somnolencia o aburrimiento.

Cuestiones prácticas sobre la postura sentada

Puedes escoger tres soportes diferentes:

  • Una silla. En este caso hay que poner un cojín sobre la silla para que eleve la pelvis sobre las rodillas. Los pies deben apoyarse sobre el suelo, y si no llegan puedes buscar algún apoyo como un cojín o toalla.
  • Un cojín de meditación. Para sentarse con las piernas cruzadas, una delante de la otra. Las rodillas deben tocar al suelo, si no llegan puedes poner debajo un pequeño cojín. Los dos tobillos deben tocar el suelo, en ningún caso apoyarse el uno sobre el otro.
  • Un banqueta de meditación. Posiblemente, debas probar con banquetas de distinta altura hasta encontrar la que mejor va con la longitud de tus piernas.

Siguiendo estas indicaciones, el propósito de la práctica se centra en obtener la postura correcta. Lo que posibilita el estado mental calmado y atento de forma natural, sin tener que esforzarse mentalmente para ello.

¿Quién dijo que la práctica es aburrida?


Fuente: «La postura de meditación. Manual práctico para meditadores de todas las tradiciones».Will Johnson. Editorial Herder.2009

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