Introducir la meditación: un reto

Conoces los beneficios de la meditación, estás animado por la creciente evidencia científica de que la práctica produce cambios favorables a nivel físico, mental y emocional, y te mueve un deseo de cuidarte más y mejor. Aún así, introducir la práctica de meditación en tu día te supone un reto. ¿Por qué? porque significa incorporar un nuevo hábito.

La práctica de la meditación diaria puede verse como una nueva tarea en tu vida, en tu ocupada vida. El reto consiste en transformar esos deberes en quereres.

Hay dos cuestiones que explican por qué puede ser un reto introducir la práctica, ser consciente de ellas me ayudó personalmente a superar el reto.

  • El cerebro está programado para la supervivencia, alerta para cualquier amenaza que considere que te pone en peligro. Todos los momentos en los que no estás concentrado en tu tarea, el cerebro los ocupa con pensamientos relacionados con el pasado o con el futuro, recordando situaciones complicadas, o planificando para tenerlo todo controlado. Así que dedicar un tiempo a la práctica de la meditación puede representar un frenazo muy brusco para la forma habitual de operar del cerebro. 
  • En nuestra sociedad occidental predomina el modo hacer sobre el modo ser o estar. Tenemos muchas cosas programadas en la agenda tanto a nivel profesional como personal, reuniones, entrevistas, viajes, lista de la compra,… continuamente nos estamos moviendo, si alguien te viese parado te preguntaría si te duele algo o si no tienes nada que hacer.

Cada vez que te sientas a meditar, lo primero que aparece es justo lo que hay en ese momento y, a veces lo que hay no resulta atrayente:

  • dispersión con una mente que salta de un pensamiento a otro
  • sensaciones corporales que pueden resultar incómodas como picores o tensiones
  • emociones intensas como inquietud, ansiedad, tristeza

La clave para que cuando aparezca todo esto no saltes de la silla, es adoptar un papel de observador.

Como el científico que mira a través del microscopio con interés y curiosidad. En la meditación contemplas todo lo que aparece por tu mente y al estar permanentemente conectado con la respiración, surge esa calma que proporciona la seguridad de contemplar sin dejarte arrastrar.

Quizás pueda ayudar a comprender la imagen del mar. Cuando miras el mar, puedes ver como en la superficie hay olas, a veces de una cierta altura, pero bajo ellas el mar está en calma.

En la mente pasa lo mismo, lo primero que surge al observarla son las olas, pero si con paciencia y tesón continuas en tu intención de observador, pronto notarás la calma que te permitirá seguir observando.

Y este ejercicio te será muy útil para la vida cotidiana. Desarrollarás cada vez más calma, paciencia, tolerancia. Cuando se presenten situaciones que te provoquen emociones muy intensas, te recuperarás con más rapidez. Y cada vez serás más consciente de períodos más amplios de tiempo, en los que el bienestar conduce tu vida.

Recomendaciones para introducir la meditación de forma estable en tu vida

Reconocer: ser consciente de que introducir un nuevo hábito representa un reto 

Perseverar: requiere de un periodo de adaptación. Es normal encontrar resistencias, sobretodo de uno mismo: yo no sirvo para esto, no tengo tiempo, hoy estoy cansado. Escúchalas y después déjalas a un lado, para poder escuchar tu intención

Intención: tener claro por qué quieres introducir este hábito, si la intención es valiosa para ti te ayudará mucho, pero si está basada en una moda puede disolverse fácilmente

Compromiso: apuntarse a un  taller o programa de Mindfulness, son muy útiles para trabajar la intención y comenzar con unas buenas indicaciones la práctica

Empoderamiento: surge al darse cuenta de que la práctica sólo depende de ti, ni del clima de ese día, ni de la ropa que vistas, ni de tu nivel de inglés. Simplemente, date esa oportunidad

Programación: tener un espacio en casa concreto para tu práctica y respetar el tiempo que has decidido dedicarle

Así que date esa oportunidad y dedica un momento para decidir cuánto tiempo puedes dedicarle a tu práctica de meditación cada día, ¿5 minutos, 10 minutos, 20 minutos?. A pesar de los muchos estudios científicos, no hay consenso en cuanto al tiempo apropiado para dedicar a la práctica. Pero en lo que sí que hay consenso es en que sea una práctica diaria. Si te sientes más cómodo dedicándole al principio menos tiempo, no te preocupes, hazlo. Cuando te des cuenta de lo bueno que está resultando para ti, querrás dedicarle más tiempo.

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